sábado, 4 de abril de 2020

REPENSEMOS A DIOS

 Cada día tomo mi agenda y busco el nombre de algún amigo para preguntarle cómo están, y les digo ¿Estáis bien?.  Muchos de ellos me responden “ESTAMOS BIEN GRACIAS A DIOS”  y  después hablo con personas desesperadas ante la situación de soledad de sus mayores, de impotencia de no poderles atender, de abandono por el momento que vivimos. Y en el silencio de mi día me pregunto:
Estos están muy mal ¿GRACIAS A DIOS?

 Expresarnos con empatía es tan importante…

 Y yo me niego a pensar que el estar bien o mal sea gracias al Buen Dios.
Como si Dios fuese aquél que por alabarle o pedirle, o darle gracias, fuese a responder de una manera o de otra ante lo creado.

 Queridos amigos, mi única intención es que reflexionemos. Os invito a repensar nuestra manera de relacionarnos con Dios. Ese Dios que yo estoy experimentando tan intensamente estos días en nuestras vidas.

 Hoy me contaba mi hermano llorando desde la cama del hospital, cuantas emociones tan intensas está viviendo. Cada día, cuando las personas a las que no puede reconocer porque entran con la cara cubierta, para cuidarle, le hablan, le calman… El médico que deja entrever una coleta detrás de su equipo por lo que cree que es muy joven. Y mi hermano le dice: - doctor me está salvando la vida- Cuando descansa usted? Llevo aquí 20 días y todos los días ha venido a verme, y al  joven doctor sin poder hablar se le llenan los ojos de lágrimas y sale de la habitación en silencio. La enfermera que se ha venido a Madrid porque trabaja en Almería y allí no la necesitan tanto y le tranquiliza y anima con sus palabras.  La señora de la limpieza a la que mi hermano muestra su agradecimiento también le dice que la está haciendo llorar.  Y es que él dice, que ahora ellos, los que están de lleno jugándose la vida junto con los enfermos, sin poder verse la cara, saben mirar de otra manera.

 Y ahí está el Buen Dios, en el hospital y todo su personal  junto con los enfermos; y en ti y en mí que nos quedamos en casa también para ayudar; y en el aire que respiramos cada día con fuerza queriendo irradiar ese soplo de aliento a todos los que ahora les cuesta respirar; y en la tierra que nos acoge y los pájaros que cantan más fuerte por las mañanas para que no nos sintamos tristes y en  los árboles que podemos algunos ver desde las ventanas; y en el silencio que necesitamos hacer porque no tenemos palabras y en el llanto por esos amigos y familiares que se nos van sin poder abrazarles. Y en el silencio del mismo Dios. Ahí está Dios.

 REPENSEMOS A DIOS.

Chus

                

1 comentario:

  1. Testimonio maravilloso. ¡ DIOS ESTÁ EN TODAS PARTES ! ALABADO SEA.

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